Durante el verano por encima de él pasan miles de personas pertrechadas con sus bolsas, sombrillas y ganas de tomar el sol. Hoy es diferente, descansa tranquilo y disfruta de un tiempo que todavía no ha comenzado a arreciar con crudeza. Pronto llegarán los temporales cargados de agua, viento, salitre y olas. Serán tiempos duros pero ya está acostumbrado, no en vano ha sobrevivido a las temidas galernas del Cantábrico y eso forja el carácter. Apenas sin darse cuenta verá como pronto los días grises irán dejando paso a otros más benignos. Será la hora de reponer las tablas que la mar se llevó y de lucir la nueva pintura. El ciclo comenzará de nuevo aunque seguramente, como de costumbre, nadie reparará en él. Pero hoy sí, hoy alguien le sacó una foto mientras miraba ponerse el sol por detrás de los últimos tejados de Santander. Mañana será otro día.
Anomalía fotográfica
Hace 15 horas