Hace ya algún tiempo que quería haber dejado unos posts con las fotos de varias rutas de montaña por esta mi tierruca, pero la falta de tiempo... Así que hoy que tengo un rato voy a subir las de este último fin de semana.
Este sábado un grupete de amigos (Dani, Rafa, Juan y Ricardo, saludos desde aquí chavales) nos fuimos hasta Liébana con la idea de hacer actividad por Picos de Europa y disfrutar de ese espectacular paisaje todavía cubierto de nieve. Después de sopesar varias posibilidades decidimos subir en El Cable desde Fuente Dé para tirar desde allí hacia el refugio de Cabaña Verónica y si el tiempo lo permitía ascender la Torre de Horcados Rojos.
Para los amantes de los datos decir que este teleférico (el tercero más largo del mundo sin apoyos intermedios) comenzó a funcionar para el público el 21 de agosto de 1966. Salva un desnivel de 753m, partiendo de una altura de 1.094m y llegando a una altura de 1.847m (lo que hace que éste sea el teleférico cuya catenaria vence un desnivel mayor en toda Europa).

Las vistas al llegar arriba las que veis en la foto, con los Lagos de Lloroza y la Torre de Altaiz presidiendo el comienzo de la ruta.

Poco a poco, y entre charlas, fuimos ganando altura y comenzando a librar los 478 m. que nos separaban de nuestro primer objetivo, el Refugio de Cabaña Verónica a 2325 m. de altitud. A medida que subíamos íbamos dejando atrás Peña Olvidada, Peña Vieja...e íbamos abriendo vistas hacia otras cumbres emblemáticas de Picos como Torre Blanca o El Tesorero (abajo en la foto), que con su particular forma piramidal y sus 2570 m. presidió nuestras últimas rampas hasta el refugio.

Una vez llegados al refugio hubo que cambiar de planes ya que el viento cambió brusco y empezaron a caer tímidos copos de nieve que nos anunciaban la que se avecinaría más tarde. La verdad, es que fue una excusa perfecta para sentarnos a comer tranquilamente y charlar con el nuevo guarda del refugio, Jose, un hombre amable con el que compartimos mantel y un buen caldo, que a estas alturas del día nos supo a gloria.
La bajada desde allí se hizo bastante más rápida y siempre con la vista fija en el cielo y en esas "nubes de desarrollo vertical" (¿verdad Rafa?) que comenzaron a formarse y a descargar con fuerza en la Cordillera Cantábrica.

Un día de montaña perfecto y en compañía de buenos amigos. ¿Qué más se puede pedir?.